A orillas del mar, frente al horizonte, este restaurante es ante todo una historia de familia, hecha de raíces, transmisión y pasión.
Mucho antes de establecerse en Andalucía, la familia ya estaba profundamente vinculada al mundo de la restauración. En Bruselas, Tony y su esposa Marie-Rose dirigían con éxito un restaurante español llamado «El Nerja» , reconocido por su ambiente familiar, su cocina generosa y la relación cercana que mantenían con sus clientes.
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Impulsados por su amor por España y por el deseo de volver a sus raíces, en el año 2000 deciden abrir «Bruxelles» en Nerja, esta vez junto al mar, llevando consigo el espíritu que había marcado el éxito de su casa belga.
Desde el primer día, el restaurante se concibe como un lugar donde sentirse como en casa.
Padres e hijos trabajan juntos, la sala se llena de risas y conversaciones, y los clientes nunca son simples comensales: se convierten en habituales y, con el tiempo, en amigos.
Con los años, el restaurante evoluciona, pero su alma permanece intacta.
En 2015, David Leon toma el relevo del negocio familiar para dar continuidad a la aventura iniciada por sus padres, Tony y Marie-Rose.
Belga de origen, conocido por su humor, sus bromas y su energía contagiosa, David tiene una sola prioridad: mimar a sus clientes y hacerles vivir un momento inolvidable.
Aquí no se viene solo a comer, se viene a compartir. Compartir un plato, una copa, una historia, en un ambiente cálido y relajado. La cocina es sincera y generosa, sin artificios: una cocina como la de casa, pensada para reunir.
Hoy, la historia continúa con orgullo. David trabaja ahora junto a su hijo, Anthony, dando paso a una nueva generación dentro de esta hermosa aventura familiar, sin perder los valores que siempre han definido a la casa.
Con un equipo formado por personas de distintas culturas, el restaurante sigue siendo fiel a lo que siempre ha sido: no solo una mesa junto al mar, sino una casa familiar, abierta a todos.